Vida, Camino y Decisiones
- Instante Cronopio

- 30 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 17 jul 2020
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Imagínate que la vida es un terreno donde, a un lado, tienes el mar, y al otro, tienes una frondosa selva. En cada momento del camino, tú puedes decidir si quedarte en la selva o salir al mar. El mar siempre está disponible, es calmo y constante. Si te sumerges en él, las olas te llevarán hacia donde quieran llevarte, y seguro estarás cómodo y tranquilo. Por el contrario, la selva está llena de peligros y nunca se puede estar quieto. Debes abrirte tu propio camino.

La cuestión es que, sin importar qué camino escojas, al final siempre espera la muerte. Puedes escoger una vida fácil, sin compromiso ni responsabilidad, o una vida difícil, llena de ambición pero también de sufrimiento. ¿Entonces, por qué alguien escogería el camino difícil?
Porque lo difícil suele coincidir con lo correcto. Tú eres parte de la naturaleza, y la naturaleza ha escogido el camino difícil. Siempre que algo deja de cambiar, eventualmente deja de ser relevante. Y desde escoger entre comerse esa ensalada o ese pancake, seguir tus sueños o renegarte en ese trabajo, arreglar esa relación ahora o dentro de 20 años, siempre la vida nos pone este dilema enfrente. La mayoría de las veces no es que no sepamos cuál es la mejor decisión, sino que no nos atrevemos a tomarla.
La vida son decisiones. El camino de la vida está inicialmente forjado pero tiene muchas y constantes bifurcaciones, lugares donde debes decidir. Tu trabajo no es tanto moldear tu vida a tus expectativas, sino tomar las decisiones correctas en el momento que deban ser tomadas. Automatizar por medio de hábitos las decisiones recurrentes y guardar la preciada fuerza de voluntad para las decisiones grandes por venir.
Y al final de la vida, después de más dificultad y trabajo, después de constantemente haberte mantenido atravesando la selva, podrás ver hacia atrás y darte cuenta de la satisfacción que te ha dado el camino. Porque en el mar se estaba mejor en el momento, pero para tu posteridad la selva te hizo siempre más fuerte y, eventualmente, más feliz. Porque siempre hay que pensar en los juicios que nosotros mismos nos haremos al final de la vida, en donde nos cuestionaremos no tanto por las decisiones que tomamos, sino por las que no tomamos.
Así que te recomendamos y deseamos que hoy y siempre tengas la fuerza para tomar las decisiones que sabes son mejores. Ahora hazlo.
Este artículo fue en gran parte basado en este video, el cual recomendamos.
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